Esta semana ha sido un poco pesada, entre la Universidad, tratar de escribir y haciéndola de mamá y ama de casa... ya sabes, el papel que toda mujer moderna desempeña: Todóloga; pero la verdad es que no me puedo quejar, mi vida esta llena de bendiciones y este curso en la Universidad me ha abierto los ojos a un nuevo grupo de personas que se han ganado mi cariño.
Conviviendo con todos ellos he visto historias similares a la mía desde otras perspectivas, he escuchado diferentes circunstancias que motivan a una persona para dejar atrás la comodidad que de aquello conocido por la aventura e incertidumbre de iniciar de cero en un lugar lejano. Hay historias a cual más y cada quien las pinta del color del cristal con que las mira pero lo que queda claro es que la experiencia es dura y más de uno descubre en el camino que no es para él.
De una u otra forma, todos en nuestra vida nos enfrentamos a grandes y pequeños retos; algunos que nosotros nos ponemos, otros la vida nos los pone; pero lo importante es cómo los enfrentamos y eventualmente los vencemos. Es cuando estamos ya del otro lado y miramos atrás que nos damos cuenta de todo lo que fuimos capaces de sobrepasar y reparamos en que somos mucho más fuertes de lo que pensábamos.
Si la vida fuera verdaderamente como un enfrentamiento de box sería sencillo, esperar el tintineo de la campana para decirnos que el round ha terminado y aguantar un número determinado de rounds para, al menos, perder en pie o ganar por decisión de un juez. Desgraciadamente en la vida uno nunca sabe cuantos rounds va a tener nuestra pelea y el único juez que puede decidir si se ha ganado o perdido somos nosotros mismos. Cuando elegimos un camino hay obstáculos previstos, otros sorpresivos y uno nunca sabe si lograr el objetivo tomará un año, diez o una vida; por eso es importante no vivir esperando ver la pelea terminada sino regocijarnos de cada round ganado y aprender de cada uno que perdemos. La felicidad no esta al final del partido sino en el camino, por duro que éste sea. Si todos nuestros sueños se centran en ver el marcador final, invariablemente nos encontraremos decepcionados pues no habrá triunfo que justifique el tedio y sufrimiento; pero si nos alegramos con cada escalón conquistado el final será sólo la conclusión inminente del camino que iniciamos tiempo atrás.
Tampoco podemos detenernos en exceso en el presente a riesgo de perder de vista el camino por andar; no podemos celebrar en exceso un triunfo y mucho menos detenernos en demasía a llorar una batalla perdida. Hay que cargar todos nuestros recuerdos y aprendizajes de pérdidas y victorias por igual en un equipaje sentimental que nos ha de formar y que llevaremos a la espalda siempre. Esas experiencias son como una chamarra, unos guantes, una foto que nos servirán para cubrirnos en las noches frías de tristeza y nos devolverán la fuerza para seguir andando. No miremos a un lado buscando inspiración sino dentro de nosotros mismos, en nuestra maleta; ahí se encuentra todo lo que necesitamos para reencontrar la fé en nuestra capacidad, para recordar que ya antes lo hemos logrado o en qué nos hemos equivocado. Dejemos de buscar la fuerza en alguien más, cuando le tiendas la mano a alguien piensa que juntos serán más fuertes, no que sin su compañía te encontrarás perdido.
Todos estamos juntos en este caldero gigante que es la vida y, aunque es injusto, no se puede volver a intentar si el resultado final no nos gustó así que hay que jugar al mejor poker que podamos con las cartas que el destino nos repartió y disfrutemos mientras dure el juego, sonriamos y pensemos que aún cuando las cartas son malas, un buen bluff puede ganar.
miércoles, 8 de diciembre de 2010
miércoles, 1 de diciembre de 2010
La Vida de un Sueño
Hace poco más de un año empecé a considerar la posibilidad de retomar un sueño olvidado hace tiempo; siendo pequeña, por ahí de tercero o cuarto de primaria, una maestra nos dejó como tarea buscar un poema para después leerlo en clase; estoy segura que la mujer nunca se imaginó lo trascendente que sería ese insignificante hecho para mí. Como siempre mi Mamá me ayudó y fue entonces que vi por primera vez un libro que ella había hecho en sus años escolares con más de cien poesías de grandes autores. Ahí descubrí un mundo que llevaría conmigo a través de los años.
Ese gran tomo escrito de puño y letra por mi Madre es un tesoro especial para mí, lo leí incansablemente al pasar el tiempo y en mis años adolescentes empecé a intentar escribir mis propias historias y poemas. La mayoría de ellas nunca verán la luz pública pero hay dos o tres de las que aún ahora, con mirada crítica de adulta, me siento particularmente orgullosa. Todo eso estuvo muy bien como hobby pero al llegar el momento de tomar una de las decisiones más importantes de mi vida, a que me dedicaría, nunca lo consideré como una opción. Pensando con pragmatismo decidí que la Medicina me daría mejores posibilidades de acceder a una buena vida (oh, ilusa de mi).
Habría de pasar mucho tiempo antes de que la vida me diera una rara segunda oportunidad.
Cuando salí de México se abrió en mi mente la posibilidad de iniciar una nueva aventura, considerar otras carreras y opciones que en México no parecían viables, pero escribir no era una de ellas. Mi natural negativismo me hacía temer que tras años de nula práctica, mi habilidad (si es que alguna vez la hubo) estaría oxidada o aún perdida. Mucha insistencia de parte de la gente más cercana a mi finalmente me hizo meditarlo con seriedad y un año atrás retomé este camino.
Al principio fue con miedo y casi a escondidas; le prohibí a mi querido maridito siquiera mencionarlo a nadie pues aun no estaba segura y no quería aceptar abiertamente una profesión que con toda probabilidad me resultaría en un fracaso. Empece leyendo el tipo de libros de "Como escribir una novela para Dummies" y por increíble que parezca, encontré mucha información que me fue de gran utilidad. Comencé a comprarme revistas dedicadas al arte de escribir y poco a poco empece a sentirme más segura. Aún así me parecía un gran atrevimiento llamarme "Escritora"cuando en realidad todavía no había escrito nada y mucho menos publicado; es entonces que esa figura omnipresente de mi vida adulta, mi Marido, vuelve a jugar un papel muy importante: fue él quien me convenció de iniciar un blog. Es en este punto que la marea bajó y todo en mi mente se solventó. Ahí fue que deje de sentirme avergonzada de reconocer el nuevo giro que mi vida había tomado e incluso un poco de orgullo se asomaba en mi voz.
Muchas cosas han sucedido en estos meses y mucho he aprendido, esta nueva carrera ha estado llena de sorpresas pero sobre todo de alegrías. Por primera vez en mi vida estoy dedicada a algo que, al abrir los ojos por la mañana corro a hacer todo lo que TENGO que hacer para luego poder sentarme a escribir; no puedo esperar esa parte de mi día donde me sentaré frente a mi computadora e imaginaré un mundo con reglas y lógica propia. Nunca antes había experimentado el placer de llamar "Trabajo" a aquello que considero mi diversión.
Ahora, en el afán de ser completamente honesta, tendría que agregar las complejidades de crear mundos. Para empezar, tienen que ser lógicos, concretos y, en general, poco naturales. Nuestro mundo esta lleno de conversaciones que no llegan a nada, cabos sueltos y situaciones ilógicas; sin embargo en un libro nada de eso esta permitido. Hay muchísimo trabajo detrás de una novela y tener un manuscrito terminado y listo para ser publicado toma por lo menos un año. Yo inicié una novela que es mi bebé, le he dedicado mucho trabajo y tiempo pero aún no esta lista; siempre una mujer práctica, decidí dedicarme a escribir historias cortas en un intento por dar mi nombre a conocer y adquirir más experiencia, tratando de asegurar que ese trabajo tan importante para mi sea de la mejor calidad posible y tenga las mejores oportunidades de algún día ver la luz de una librería. Con esto en mente he seguido escribiendo y hoy puedo decir que tengo terminadas una historia corta (4000 palabras/12-13 hojas) llamada "Francis" y una noveleta (13500 palabras/45 hojas aprox) llamada "Noche Perpetua", ambas dentro del genero de Terror. También tengo otras dos historias cortas en proceso y una noveleta más.
Es "Francis" la que me ha dado la más grande alegría que un aspirante a escritor pueda recibir: Vas a ser publicado. Post Mortem Press ha decidido imprimir esta historia en una Antología que será vendida a través de amazon y algunas librerías en EU tan pronto como finales de enero de 2011. Hoy soy tremendamente feliz y hay pocas cosas que sobrepasan la alegría que sentí cuando recibí la noticia; sin embargo tengo claro que este es apenas el primer escalón de una larga escalera antes de que pueda sentir que he llegado. Estoy segura por delante habrá muchos dolores de cabeza, muchos rechazos y algunas alegrías pero hoy por hoy estoy dispuesta a seguir luchando por este sueño que creí perdido. Muy pocas veces la vida nos brinda segundas oportunidades y le agradezco a Dios profundamente por ponerme en el camino a gente que me quiere y que me ha impulsado a creer en mi y pensar que, al menos por una ocasión, los sueños SI pueden hacerse realidad.
Ese gran tomo escrito de puño y letra por mi Madre es un tesoro especial para mí, lo leí incansablemente al pasar el tiempo y en mis años adolescentes empecé a intentar escribir mis propias historias y poemas. La mayoría de ellas nunca verán la luz pública pero hay dos o tres de las que aún ahora, con mirada crítica de adulta, me siento particularmente orgullosa. Todo eso estuvo muy bien como hobby pero al llegar el momento de tomar una de las decisiones más importantes de mi vida, a que me dedicaría, nunca lo consideré como una opción. Pensando con pragmatismo decidí que la Medicina me daría mejores posibilidades de acceder a una buena vida (oh, ilusa de mi).
Habría de pasar mucho tiempo antes de que la vida me diera una rara segunda oportunidad.
Cuando salí de México se abrió en mi mente la posibilidad de iniciar una nueva aventura, considerar otras carreras y opciones que en México no parecían viables, pero escribir no era una de ellas. Mi natural negativismo me hacía temer que tras años de nula práctica, mi habilidad (si es que alguna vez la hubo) estaría oxidada o aún perdida. Mucha insistencia de parte de la gente más cercana a mi finalmente me hizo meditarlo con seriedad y un año atrás retomé este camino.
Al principio fue con miedo y casi a escondidas; le prohibí a mi querido maridito siquiera mencionarlo a nadie pues aun no estaba segura y no quería aceptar abiertamente una profesión que con toda probabilidad me resultaría en un fracaso. Empece leyendo el tipo de libros de "Como escribir una novela para Dummies" y por increíble que parezca, encontré mucha información que me fue de gran utilidad. Comencé a comprarme revistas dedicadas al arte de escribir y poco a poco empece a sentirme más segura. Aún así me parecía un gran atrevimiento llamarme "Escritora"cuando en realidad todavía no había escrito nada y mucho menos publicado; es entonces que esa figura omnipresente de mi vida adulta, mi Marido, vuelve a jugar un papel muy importante: fue él quien me convenció de iniciar un blog. Es en este punto que la marea bajó y todo en mi mente se solventó. Ahí fue que deje de sentirme avergonzada de reconocer el nuevo giro que mi vida había tomado e incluso un poco de orgullo se asomaba en mi voz.
Muchas cosas han sucedido en estos meses y mucho he aprendido, esta nueva carrera ha estado llena de sorpresas pero sobre todo de alegrías. Por primera vez en mi vida estoy dedicada a algo que, al abrir los ojos por la mañana corro a hacer todo lo que TENGO que hacer para luego poder sentarme a escribir; no puedo esperar esa parte de mi día donde me sentaré frente a mi computadora e imaginaré un mundo con reglas y lógica propia. Nunca antes había experimentado el placer de llamar "Trabajo" a aquello que considero mi diversión.
Ahora, en el afán de ser completamente honesta, tendría que agregar las complejidades de crear mundos. Para empezar, tienen que ser lógicos, concretos y, en general, poco naturales. Nuestro mundo esta lleno de conversaciones que no llegan a nada, cabos sueltos y situaciones ilógicas; sin embargo en un libro nada de eso esta permitido. Hay muchísimo trabajo detrás de una novela y tener un manuscrito terminado y listo para ser publicado toma por lo menos un año. Yo inicié una novela que es mi bebé, le he dedicado mucho trabajo y tiempo pero aún no esta lista; siempre una mujer práctica, decidí dedicarme a escribir historias cortas en un intento por dar mi nombre a conocer y adquirir más experiencia, tratando de asegurar que ese trabajo tan importante para mi sea de la mejor calidad posible y tenga las mejores oportunidades de algún día ver la luz de una librería. Con esto en mente he seguido escribiendo y hoy puedo decir que tengo terminadas una historia corta (4000 palabras/12-13 hojas) llamada "Francis" y una noveleta (13500 palabras/45 hojas aprox) llamada "Noche Perpetua", ambas dentro del genero de Terror. También tengo otras dos historias cortas en proceso y una noveleta más.
Es "Francis" la que me ha dado la más grande alegría que un aspirante a escritor pueda recibir: Vas a ser publicado. Post Mortem Press ha decidido imprimir esta historia en una Antología que será vendida a través de amazon y algunas librerías en EU tan pronto como finales de enero de 2011. Hoy soy tremendamente feliz y hay pocas cosas que sobrepasan la alegría que sentí cuando recibí la noticia; sin embargo tengo claro que este es apenas el primer escalón de una larga escalera antes de que pueda sentir que he llegado. Estoy segura por delante habrá muchos dolores de cabeza, muchos rechazos y algunas alegrías pero hoy por hoy estoy dispuesta a seguir luchando por este sueño que creí perdido. Muy pocas veces la vida nos brinda segundas oportunidades y le agradezco a Dios profundamente por ponerme en el camino a gente que me quiere y que me ha impulsado a creer en mi y pensar que, al menos por una ocasión, los sueños SI pueden hacerse realidad.
martes, 16 de noviembre de 2010
De Familia y Personalidades
Cuando se trata del ser humano, una cosa es segura: somos complejos y tenemos muchas facetas; nuestro carácter esta formado de diferentes caras, nunca de una sola. Por decir, no somos sólo malos, buenos, traviesos, latosos, mulas.... somos todo eso y un poco más en diferentes situaciones.
Con el paso del tiempo se nos asigna (o nos asignamos) un rol a cumplir dentro de nuestra sociedad que es mucho más simple; por ejemplo: somos los juiciosos de entre nuestros amigos, los enojones de nuestra familia, los chistosos de la fiesta... Aún más, con frecuencia es el mismo rol el que desempeñamos en diferentes círculos sociales; de forma que el juicioso lo es en su casa y fuera, y así sucesivamente. Cómo terminamos simplificando tanto nuestra personalidad es un misterio para mí pero me queda claro que mientras al analizarnos somos súper complejos, es sólo en ocasiones que aflora esto y muy pocas personas son verdaderamente difíciles de predecir. Incluso, ser difícil de predecir, es decir cambiante, se considera una característica negativa.
En fin, pensando en esto analicé diferentes situaciones dentro de mi familia y aún mis hijas suelen actuar consistentemente. En el caso de ellas esto me causa simpatía, sus personalidades apenas se están formando pero son distintivas en cada una y, como los niños suelen exagerar cada rasgo, es genial poder predecir qué van a hacer y verlas hacerlo, Jordane con dramatismo y creatividad y Kaylee con un magnífico sentido de auto-preservación.
Aquí les doy dos ejemplos, ustedes saquen sus conclusiones y díganme qué piensan.
EJEMPLO 1
A poco de llegar a Montreal, un sábado por la tarde fuimos a comprar de esos muebles que se tienen que armar. Como todo buen hombre, mi marido quería entrar y salir de la tienda (IKEA) agarrando el tercer librero que se atravesó en su camino. Como toda buena mujer, yo le asesté tres zapes bien puestos y lo obligué a recorrer TODA la tienda, pasillo por pasillo (una nunca sabe que maravilla se pueda esconder a la vuelta de la esquina). Como todas buenas niñas de 5 y 4 años, mis hijas brincaron en las camas de exposición, se aventaron sobre los sillones, le dieron con el carrito de compras a todo aquel desafortunado cristiano que osaba caminar al frente de nosotros y, en general, volvieron locos a sus padres.
Tras medio día de caos regresamos a casa, cargando cajas que amenazaban con vencer la suspensión de la camioneta y que mi marido hubo de cargar mientras Jordane cargaba un cojín y Kaylee un cepillo para lavar vajilla que no necesitábamos pero, ya que no había nada más en casa que fuera del mismo color verde chillón, nos era indispensable. Yo por mi cuenta, cargaba un chocolate mordido de Jojo, medio pan de Kay, el celular de Beto, las llaves de la casa, mi cartera, mi celular, las bufandas y guantes de la familia, una botella de agua y una de leche, TODO en mi bolsa (¡!), además de algunas vasijas y cosas de cristal que habíamos comprado.
UFF! Por fin entró la última caja y dejamos a los pingüinos afuera al cerrar la puerta. Ahora a armar! (para deleite de mi marido). Es entonces que Jordane me pidió regalada una cajita ya vacía donde se habían encontrado los tornillos. Sin pensarlo más dije que sí, creyendo que de esa forma nos dejarían trabajar con tranquilidad. Beto se encontraba en el piso superior armando una cajonera y yo subía a ayudar; las niñas bajaban platicando y alcanzo a oir de refilón:
Jojo: Tumana, vamos a juga con eto, tu y yo sin pelear, OT?
Kay: Si tumana, sin pelear
Jojo: Mira tumana! Hay para hacer nieve!
Con el rabillo del ojo veo que se trata de unicel y Jordan esta por hacerlo pedazos.
Kay: Siii! Vamos haced nieve!! Poque eso e muy div....
Yo: NOOOOOO!
Kay: No tumana, eso e muy mal. Yo te dije que no. Veda mami que eso e muy mal?
Demostrando claramente como los ratones más bonitos también saltan del barco cuando lo ven hundirse.
Ahí, en media hoja les he descrito la dinámica básica de mi familia y el papel que cada quien juega dentro de ella. Por demás, los niños son los más simpáticos ya que aún no tienen claro que se espera de ellos y no tienen idea de qué es lo "políticamente correcto".
EJEMPLO 2
Hace una semana estábamos Beto y yo decidiendo a dónde ir a comer; después de cierto tira y afloja quedamos en ir a "X" lugar. Cuando Jordane oye la decisión, se acerca muy enojada a su papá y le dice:
"Porque vamos a ir ahí. Yo quiero ir a McDonalds." Cruza los brazos, arruga la nariz y enseña los colmillos.
Beto: "Porque hoy le toca elegir a mamá y papá y nosotros no queremos ir a McDonalds" Toda paciencia y tranquilidad, a lo que la niña responde:
"No es justo! Yo no quiero ir ahí y TU SIEMPRE ELIGES! Eso no me gusta"
Yo mejor me levanto de la mesa porque si intervengo la voy a regañar.
Kaylee da un pasito hacia la tele con mucha discreción y hace como que esta viendo las caricaturas.
Beto prosigue a explicarle a Jojo con calma:
"Jojo, así son las cosas. Tú has escogido otros días y hoy les toca a papá y mamá"
Otro pasito de Kay hace la sala.
Yo hago como que recojo la mesa.
Jordane: "Pues eso no me gusta. No es justo porque tú siempre puedes escoger y YO NO!" Esta vez azotando los brazos a sus costados y dando un zapatazo al piso.
Esto ya es demasiado; decido intervenir.
Kay da dos pasos rápidos y se sienta en el sillón haciendo como que ella esta clavadísima en la tele.
Mamá: "Pues así es la vida Jojo, lo siento mucho pero aquí mandamos nosotros. Cuando tú seas mamá harás lo que quieras, mientras no te queda de otra. Así es de dura la vida, lo siento"
A mí no me responde más pero se va en la misma postura de inconformidad.
Kaylee hubiera chiflado si supiera como hacerlo, mientras se conforma con contarse los deditos de las manos con naturalidad.
Beto se queda frustado porque no logró hacer que la niña cediera y yo me quedo sorprendida por el ataque de rebeldía pre-adolescente que mi hija de 5 años tuvo.
Ahí de nuevo te encuentras con la misma dinámica; cada quien reaccionando de la forma esperada en una situación diferente.
Ahora piensa en tí mismo y tu ambiente, como te desenvuelves? Cómo te describen tu familia y tus amigos? Estas de acuerdo con ellos? En mi caso, siempre me sorprende lo que la gente asume de mi y con frecuencia no estoy totalmente con ellos.
No olvides dejar tus comentarios. Disfruta la semana!
Con el paso del tiempo se nos asigna (o nos asignamos) un rol a cumplir dentro de nuestra sociedad que es mucho más simple; por ejemplo: somos los juiciosos de entre nuestros amigos, los enojones de nuestra familia, los chistosos de la fiesta... Aún más, con frecuencia es el mismo rol el que desempeñamos en diferentes círculos sociales; de forma que el juicioso lo es en su casa y fuera, y así sucesivamente. Cómo terminamos simplificando tanto nuestra personalidad es un misterio para mí pero me queda claro que mientras al analizarnos somos súper complejos, es sólo en ocasiones que aflora esto y muy pocas personas son verdaderamente difíciles de predecir. Incluso, ser difícil de predecir, es decir cambiante, se considera una característica negativa.
En fin, pensando en esto analicé diferentes situaciones dentro de mi familia y aún mis hijas suelen actuar consistentemente. En el caso de ellas esto me causa simpatía, sus personalidades apenas se están formando pero son distintivas en cada una y, como los niños suelen exagerar cada rasgo, es genial poder predecir qué van a hacer y verlas hacerlo, Jordane con dramatismo y creatividad y Kaylee con un magnífico sentido de auto-preservación.
Aquí les doy dos ejemplos, ustedes saquen sus conclusiones y díganme qué piensan.
EJEMPLO 1
A poco de llegar a Montreal, un sábado por la tarde fuimos a comprar de esos muebles que se tienen que armar. Como todo buen hombre, mi marido quería entrar y salir de la tienda (IKEA) agarrando el tercer librero que se atravesó en su camino. Como toda buena mujer, yo le asesté tres zapes bien puestos y lo obligué a recorrer TODA la tienda, pasillo por pasillo (una nunca sabe que maravilla se pueda esconder a la vuelta de la esquina). Como todas buenas niñas de 5 y 4 años, mis hijas brincaron en las camas de exposición, se aventaron sobre los sillones, le dieron con el carrito de compras a todo aquel desafortunado cristiano que osaba caminar al frente de nosotros y, en general, volvieron locos a sus padres.
Tras medio día de caos regresamos a casa, cargando cajas que amenazaban con vencer la suspensión de la camioneta y que mi marido hubo de cargar mientras Jordane cargaba un cojín y Kaylee un cepillo para lavar vajilla que no necesitábamos pero, ya que no había nada más en casa que fuera del mismo color verde chillón, nos era indispensable. Yo por mi cuenta, cargaba un chocolate mordido de Jojo, medio pan de Kay, el celular de Beto, las llaves de la casa, mi cartera, mi celular, las bufandas y guantes de la familia, una botella de agua y una de leche, TODO en mi bolsa (¡!), además de algunas vasijas y cosas de cristal que habíamos comprado.
UFF! Por fin entró la última caja y dejamos a los pingüinos afuera al cerrar la puerta. Ahora a armar! (para deleite de mi marido). Es entonces que Jordane me pidió regalada una cajita ya vacía donde se habían encontrado los tornillos. Sin pensarlo más dije que sí, creyendo que de esa forma nos dejarían trabajar con tranquilidad. Beto se encontraba en el piso superior armando una cajonera y yo subía a ayudar; las niñas bajaban platicando y alcanzo a oir de refilón:
Jojo: Tumana, vamos a juga con eto, tu y yo sin pelear, OT?
Kay: Si tumana, sin pelear
Jojo: Mira tumana! Hay para hacer nieve!
Con el rabillo del ojo veo que se trata de unicel y Jordan esta por hacerlo pedazos.
Kay: Siii! Vamos haced nieve!! Poque eso e muy div....
Yo: NOOOOOO!
Kay: No tumana, eso e muy mal. Yo te dije que no. Veda mami que eso e muy mal?
Demostrando claramente como los ratones más bonitos también saltan del barco cuando lo ven hundirse.
Ahí, en media hoja les he descrito la dinámica básica de mi familia y el papel que cada quien juega dentro de ella. Por demás, los niños son los más simpáticos ya que aún no tienen claro que se espera de ellos y no tienen idea de qué es lo "políticamente correcto".
EJEMPLO 2
Hace una semana estábamos Beto y yo decidiendo a dónde ir a comer; después de cierto tira y afloja quedamos en ir a "X" lugar. Cuando Jordane oye la decisión, se acerca muy enojada a su papá y le dice:
"Porque vamos a ir ahí. Yo quiero ir a McDonalds." Cruza los brazos, arruga la nariz y enseña los colmillos.
Beto: "Porque hoy le toca elegir a mamá y papá y nosotros no queremos ir a McDonalds" Toda paciencia y tranquilidad, a lo que la niña responde:
"No es justo! Yo no quiero ir ahí y TU SIEMPRE ELIGES! Eso no me gusta"
Yo mejor me levanto de la mesa porque si intervengo la voy a regañar.
Kaylee da un pasito hacia la tele con mucha discreción y hace como que esta viendo las caricaturas.
Beto prosigue a explicarle a Jojo con calma:
"Jojo, así son las cosas. Tú has escogido otros días y hoy les toca a papá y mamá"
Otro pasito de Kay hace la sala.
Yo hago como que recojo la mesa.
Jordane: "Pues eso no me gusta. No es justo porque tú siempre puedes escoger y YO NO!" Esta vez azotando los brazos a sus costados y dando un zapatazo al piso.
Esto ya es demasiado; decido intervenir.
Kay da dos pasos rápidos y se sienta en el sillón haciendo como que ella esta clavadísima en la tele.
Mamá: "Pues así es la vida Jojo, lo siento mucho pero aquí mandamos nosotros. Cuando tú seas mamá harás lo que quieras, mientras no te queda de otra. Así es de dura la vida, lo siento"
A mí no me responde más pero se va en la misma postura de inconformidad.
Kaylee hubiera chiflado si supiera como hacerlo, mientras se conforma con contarse los deditos de las manos con naturalidad.
Beto se queda frustado porque no logró hacer que la niña cediera y yo me quedo sorprendida por el ataque de rebeldía pre-adolescente que mi hija de 5 años tuvo.
Ahí de nuevo te encuentras con la misma dinámica; cada quien reaccionando de la forma esperada en una situación diferente.
Ahora piensa en tí mismo y tu ambiente, como te desenvuelves? Cómo te describen tu familia y tus amigos? Estas de acuerdo con ellos? En mi caso, siempre me sorprende lo que la gente asume de mi y con frecuencia no estoy totalmente con ellos.
No olvides dejar tus comentarios. Disfruta la semana!
viernes, 12 de noviembre de 2010
Historias en Negativo
Viernes al fin! Espero que tu semana haya sido productiva y agradable pero aún en la mejor de las semanas, quien no se alegra cuando el calendario le recuerda que llegó el viernes? Debe de ser uno de los días más populares de la semana y al llegar nos encuentra con la cabeza llena de esperanzas, deseos y planes para los dos siguientes días. Si la escuela o el trabajo han sido terribles con nosotros, el plan es no tener plan; pero si han sido buenos las ganas de fiesta nos inundan. En cualquier caso una actividad favorita es el cine o rentar películas; aquí estoy yo para darles una opción más.
La mayoría de las personas buscamos en los filmes un escape a nuestra propia vida y dos horas de entretenimiento; algunas películas nos dan eso y nada más, otras nos agobian con sus problemas ficticios o con tribulaciones de la vida de alguien más, otras aún nos llevan a planetas o tierras fantásticas. En esta ocasión hablaremos de "La Aldea" (The Village, 2004) dirigida por M. Night Shyamalan. Esta película resulta a la vez entretenida y fantástica pero lo que la distingue es un mensaje de fondo muy interesante.
Bellamente filmada, transmite la atmósfera adecuada para perdernos en el mundo que nos presenta, tan ajeno al nuestro. Con actores de la talla de Sigourney Weaver y Joaquin Phoenix no hay duda de que transmite con diálogo interesante y tomas por la noche, una saludable dosis de misterio y un tierno romance sin volverse hueca o aburrida.
Esta película se vio afectada por una mala mercadotecnia que la publicitaba como un Thriller/Horror cuando en realidad se trataba de un Drama/Misterio; esto le costaría que la gente equivocada acudiera a los cines y se encontrara decepcionada. En realidad presenta una compleja trama que atrapa al vidente através de un misterioso monstruo para después llevarlo a uno de la mano a la vida dentro de una villa rodeada por un inmenso bosque y sus habitantes, estancados en el tiempo.
Poco a poco la verdadera historia se va desarrollando sin que uno lo perciba para finalmente mostrarnos sus secretos, dejándonos a todos sin saber que pasó. El espectador entonces se da cuenta que las cosas no son como pensaba y ahí puede radicar el desencanto; por eso te pregunto: Si lograras alcanzar tu sueño, si has logrado obtener el tipo de vida que ansías; cuanto valdría ese sueño para ti? Que precio estarías dispuesto a pagar y cuándo el precio es tan alto que al pagarlo el mismo sueño muere con él?
En este momento tan crítico que se vive en países como Mexico, con tantos problemas sociales, puede ser que esta película adquiera una luz diferente ante tus ojos. Te invito a que la veas nuevamente con estas ideas en tu cabeza o que la mires por primera vez y me des tu opinión; yo estoy casi segura que te va a gustar.
Feliz fin de semana!!
La mayoría de las personas buscamos en los filmes un escape a nuestra propia vida y dos horas de entretenimiento; algunas películas nos dan eso y nada más, otras nos agobian con sus problemas ficticios o con tribulaciones de la vida de alguien más, otras aún nos llevan a planetas o tierras fantásticas. En esta ocasión hablaremos de "La Aldea" (The Village, 2004) dirigida por M. Night Shyamalan. Esta película resulta a la vez entretenida y fantástica pero lo que la distingue es un mensaje de fondo muy interesante.
Bellamente filmada, transmite la atmósfera adecuada para perdernos en el mundo que nos presenta, tan ajeno al nuestro. Con actores de la talla de Sigourney Weaver y Joaquin Phoenix no hay duda de que transmite con diálogo interesante y tomas por la noche, una saludable dosis de misterio y un tierno romance sin volverse hueca o aburrida.
Esta película se vio afectada por una mala mercadotecnia que la publicitaba como un Thriller/Horror cuando en realidad se trataba de un Drama/Misterio; esto le costaría que la gente equivocada acudiera a los cines y se encontrara decepcionada. En realidad presenta una compleja trama que atrapa al vidente através de un misterioso monstruo para después llevarlo a uno de la mano a la vida dentro de una villa rodeada por un inmenso bosque y sus habitantes, estancados en el tiempo.
Poco a poco la verdadera historia se va desarrollando sin que uno lo perciba para finalmente mostrarnos sus secretos, dejándonos a todos sin saber que pasó. El espectador entonces se da cuenta que las cosas no son como pensaba y ahí puede radicar el desencanto; por eso te pregunto: Si lograras alcanzar tu sueño, si has logrado obtener el tipo de vida que ansías; cuanto valdría ese sueño para ti? Que precio estarías dispuesto a pagar y cuándo el precio es tan alto que al pagarlo el mismo sueño muere con él?
En este momento tan crítico que se vive en países como Mexico, con tantos problemas sociales, puede ser que esta película adquiera una luz diferente ante tus ojos. Te invito a que la veas nuevamente con estas ideas en tu cabeza o que la mires por primera vez y me des tu opinión; yo estoy casi segura que te va a gustar.
Feliz fin de semana!!
lunes, 8 de noviembre de 2010
Sobre la mala suerte y Otras Situaciones Absurdas III
Bueno, esta sí que la debía desde hace mucho tiempo. Después de poner a mi hermana en evidencia mucha gente me ha acusado de no contar mis propias experiencias y aquí estoy para remediar eso. Esta nueva edición de La Mala Suerte empieza alrededor de dos meses después de aquel asunto de la alarma contra incendios.
Como recordarán los lectores recurrentes, aquella madrugada mi esposo y yo fuimos despertados por la alarma contra incendios del edificio donde vivíamos. Bueno, eventualmente nos enteramos que un pobre idiota se había quedado dormido con la estufa prendida... a las tres de la mañana (¡¿?!). No hay necesidad de entrar en detalles sobre la serie de expletivos que salieron de mi boca, confío en su gran capacidad imaginativa.
Pasaron las semanas y una bella tarde de marzo, con el frío del invierno en el pasado y los rayos del sol calentando los días, me encontraba tranquilamente sentada frente a la tele cuidando a mi hija de 15 meses. Con 4 meses de embarazo, la paz de la tarde y la acogedora temperatura se combinaron para causarme un serio caso de somnolencia. Después de media hora de luchar contra el sueño, decidí dejarme vencer. Puse una caricatura para mantener a la pequeña entretenida, tomé una cobija y en el sillón frente a la tele, encontré una posición cómoda para descansar. Caí en un reconfortante sueño sin niños ni obligaciones de casa.
No se cuánto tiempo habrá transcurrido pero no más de treinta minutos después, el estruendoso sonido de la alarma contra incendios me despertó. Me senté de un brinco y busqué con la mirada a mi hija Jordane, que se encontraba junto a mí con las manitas en las orejas preguntándome que era ese ruido.
Que pasa? Me pregunte completamente confundida y estaba por culpar de nueva cuenta a algún idiota por olvidar apagar la estufa cuando
Estufa? La estufa!
Me percaté en ese momento de que la alarma que sonaba no era la del edificio, sino la de mi casa. Corrí a la cocina (tres pasos apenas) y del caldo de pollo que había dejado a fuego bajo salía un denso humo negro. Una vez que mi primer temor se calmó al no haber fuego, mi siguiente pensamiento fue Los Bomberos!. Todo menos pasar otra vergüenza.
A toda prisa corrí por la escoba, me coloqué debajo del detector de humo de la sala y abaniqué con toda la fuerza que pude. El humo empezó a dispersare, Jordane corrió por su escobita y se paró junto a mí repitiendo mi movimiento. En ese momento empieza a sonar el detector de mi recámara.
Maldita sea, no puede ser!!
Con desesperación doy un paso hacia la recámara y ZAZ! siento un golpe que me cruza la cara. Confundida busco que pasó y veo a la niña... había sido un escobazo.
Me carga la...
La inercia del movimiento hace que me tropiece con Jordane y haciendo toda clase de malabares evito mi caída; después de trastabillar por todo el pasillo llego al centro de mi cama, debajo del detector de humo. Abanico nuevamente y entonces se me ocurre: Abrir las ventanas!
El ruido es ensordecedor y lo único en mi mente es hacer algo antes de que un vecino intente rescatarme de entre "las llamas". Me bajo de la cama a toda velocidad y otra vez me toca un palazo en la cara; mientras ruedo cama abajo doy cuenta de qué fue lo que me golpeó; en esta ocasión fue MI escoba. Una vez en el piso logro detener la caída de mi hija, con quien había me había enredado mientras ella intentaba subir a la cama y yo bajar.
"OK Jojo, súbete a la cama y mueve tu escoba super duro, sale?" Le digo, tratando de evitarme otro golpe innecesario.
"Ti mami" me contesta la pobre, que no atina a taparse los oídos y sacudir su escoba al mismo tiempo.
Abro la puerta que da al balcón de mi recámara, corro a la sala, abro la puerta a ese balcón también y me turno a abanicar aquí y allá alternadamente.
Al menos ya hice el ejercicio de la semana
El humo empieza a bajar, -Gracias a Dios- pienso mientras poco a poco me relajo. Declaro oficialmente superada la prueba y bajo mi instrumento de trabajo, esta vez sin darle a nada. Claro, es ahora que me doy cuenta de que el aire que entra esta fresco y yo sólo tengo una playera; me acerco a la ventana y estoy por cerrarla cuando el horrible sonido de otra alarma me saca un... susto. Esta vez sí es la del edificio.
Maldita sea!! Pero porqué?
Abro la puerta apenas una rendija, lo suficiente para mirar hacia afuera sin ser vista. De alguna forma que no entiendo, todo el humo que estaba adentro se encuentra flotando, negro como mi conciencia, en el pasillo.
Carajo! Me cae que sólo a mi me pasan estas cosas.
Cierro la puerta antes de que alguien me vea y considero mis posibilidades:
1. Puedo salir con mi escoba y abanicar en el pasillo... y que me vean todos los vecinos??? NI LOCA.
2. Puedo salir y hacer como que "quién sabe que imbécil dejó la estufa prendida"... mmmm, tentador...
3. Puedo quedarme en la casa y esconderme debajo de la cama... aún mejor...
A traves de las ventanas abiertas oigo la sirena de los bomberos que se aproximan.
A huevo.
Corro a cerrar las ventanas para parecer menos sospechosa, esta bien que esta mejor el clima pero las mías son las únicas abiertas. Sin saber que hacer, me asomo al pasillo cada 5 minutos y observo qué pasa; bomberos suben, bomberos bajan, que es? Gina escondida detrás de la puerta!
Los minutos pasan y Jordane me mira divertida, bajo sus inocentes ojos me siento terriblemente culpable.
No puedo más.
Me asomo nuevamente y veo a otro bombero pasar -Y para colmo, esta guapo...-
"Psst. PSSST"
El extrañado hombre voltea y ve mi cabeza que se asoma detrás de la puerta. Le hago señas para que se acerque y cuando esta frente a mi, se agacha esperando que le cuente mi secreto.
"Yo fui" susurro tan bajo como puedo. El uniformado me mira sin entender palabra. Tomo aire y, queriendo desaparecer de la tierra, procedo a explicarme en un tono un poco más alto, "Fue mi culpa, me quedé dormida pero no pasó nada, no hay fuego ni nada, lo juro! Mi hija ni está en la casa (porque con sólo mirarme cualquiera sabe que tengo una hija), lo juro, se fue con su papá. Yo nunca me habría dormido con la estufa prendida (ahí esta, la terrible confesión!) pero según yo, la había apagado; yo creo que se descompuso. En serio, NUNCA me había pasado."
Las palabras brotan como fuente de mi boca, ni siquiera tomo aire entre frase y frase mientras más pronto termine, mejor. El chico me mira con los ojos cada vez más grandes y no con sorpresa, sino con desconcierto. Si lo hubiera dicho en voz alta no habría sido más claro, sus ojos me decían: Estas loca!
"Ud. fue? Esta bien, no hay problema; no hubo fuego verdad?" Me dice aún sin estar seguro de si entendió bien. Con la cabeza asiento, lo único que quiero es cerrar la puerta de una vez. La idea de esconderme debajo de la cama suena mejor que nunca.
"No se preocupe. Hasta luego" Claramente el muchacho tenía tanta prisa por dejarme ahí, como yo por cerrar la puerta.
Momentos después hay silencio nuevamente y los Bomberos vuelven a sus camiones; si, CAMIONES (2!). Desde la ventana de la recámara de la niña me asomo con discreción y veo a los bomberos señalando mi casa.
Ay Dios mío, nada más esto me faltaba.
Nunca más volví a quejarme por las falsas alarmas, en todo caso sentía cierta tranquilidad al no ser la única bruta, también un poco de pena por el pobre cristiano que tendrá que confesar su despistez.
Como recordarán los lectores recurrentes, aquella madrugada mi esposo y yo fuimos despertados por la alarma contra incendios del edificio donde vivíamos. Bueno, eventualmente nos enteramos que un pobre idiota se había quedado dormido con la estufa prendida... a las tres de la mañana (¡¿?!). No hay necesidad de entrar en detalles sobre la serie de expletivos que salieron de mi boca, confío en su gran capacidad imaginativa.
Pasaron las semanas y una bella tarde de marzo, con el frío del invierno en el pasado y los rayos del sol calentando los días, me encontraba tranquilamente sentada frente a la tele cuidando a mi hija de 15 meses. Con 4 meses de embarazo, la paz de la tarde y la acogedora temperatura se combinaron para causarme un serio caso de somnolencia. Después de media hora de luchar contra el sueño, decidí dejarme vencer. Puse una caricatura para mantener a la pequeña entretenida, tomé una cobija y en el sillón frente a la tele, encontré una posición cómoda para descansar. Caí en un reconfortante sueño sin niños ni obligaciones de casa.
No se cuánto tiempo habrá transcurrido pero no más de treinta minutos después, el estruendoso sonido de la alarma contra incendios me despertó. Me senté de un brinco y busqué con la mirada a mi hija Jordane, que se encontraba junto a mí con las manitas en las orejas preguntándome que era ese ruido.
Que pasa? Me pregunte completamente confundida y estaba por culpar de nueva cuenta a algún idiota por olvidar apagar la estufa cuando
Estufa? La estufa!
Me percaté en ese momento de que la alarma que sonaba no era la del edificio, sino la de mi casa. Corrí a la cocina (tres pasos apenas) y del caldo de pollo que había dejado a fuego bajo salía un denso humo negro. Una vez que mi primer temor se calmó al no haber fuego, mi siguiente pensamiento fue Los Bomberos!. Todo menos pasar otra vergüenza.
A toda prisa corrí por la escoba, me coloqué debajo del detector de humo de la sala y abaniqué con toda la fuerza que pude. El humo empezó a dispersare, Jordane corrió por su escobita y se paró junto a mí repitiendo mi movimiento. En ese momento empieza a sonar el detector de mi recámara.
Maldita sea, no puede ser!!
Con desesperación doy un paso hacia la recámara y ZAZ! siento un golpe que me cruza la cara. Confundida busco que pasó y veo a la niña... había sido un escobazo.
Me carga la...
La inercia del movimiento hace que me tropiece con Jordane y haciendo toda clase de malabares evito mi caída; después de trastabillar por todo el pasillo llego al centro de mi cama, debajo del detector de humo. Abanico nuevamente y entonces se me ocurre: Abrir las ventanas!
El ruido es ensordecedor y lo único en mi mente es hacer algo antes de que un vecino intente rescatarme de entre "las llamas". Me bajo de la cama a toda velocidad y otra vez me toca un palazo en la cara; mientras ruedo cama abajo doy cuenta de qué fue lo que me golpeó; en esta ocasión fue MI escoba. Una vez en el piso logro detener la caída de mi hija, con quien había me había enredado mientras ella intentaba subir a la cama y yo bajar.
"OK Jojo, súbete a la cama y mueve tu escoba super duro, sale?" Le digo, tratando de evitarme otro golpe innecesario.
"Ti mami" me contesta la pobre, que no atina a taparse los oídos y sacudir su escoba al mismo tiempo.
Abro la puerta que da al balcón de mi recámara, corro a la sala, abro la puerta a ese balcón también y me turno a abanicar aquí y allá alternadamente.
Al menos ya hice el ejercicio de la semana
El humo empieza a bajar, -Gracias a Dios- pienso mientras poco a poco me relajo. Declaro oficialmente superada la prueba y bajo mi instrumento de trabajo, esta vez sin darle a nada. Claro, es ahora que me doy cuenta de que el aire que entra esta fresco y yo sólo tengo una playera; me acerco a la ventana y estoy por cerrarla cuando el horrible sonido de otra alarma me saca un... susto. Esta vez sí es la del edificio.
Maldita sea!! Pero porqué?
Abro la puerta apenas una rendija, lo suficiente para mirar hacia afuera sin ser vista. De alguna forma que no entiendo, todo el humo que estaba adentro se encuentra flotando, negro como mi conciencia, en el pasillo.
Carajo! Me cae que sólo a mi me pasan estas cosas.
Cierro la puerta antes de que alguien me vea y considero mis posibilidades:
1. Puedo salir con mi escoba y abanicar en el pasillo... y que me vean todos los vecinos??? NI LOCA.
2. Puedo salir y hacer como que "quién sabe que imbécil dejó la estufa prendida"... mmmm, tentador...
3. Puedo quedarme en la casa y esconderme debajo de la cama... aún mejor...
A traves de las ventanas abiertas oigo la sirena de los bomberos que se aproximan.
A huevo.
Corro a cerrar las ventanas para parecer menos sospechosa, esta bien que esta mejor el clima pero las mías son las únicas abiertas. Sin saber que hacer, me asomo al pasillo cada 5 minutos y observo qué pasa; bomberos suben, bomberos bajan, que es? Gina escondida detrás de la puerta!
Los minutos pasan y Jordane me mira divertida, bajo sus inocentes ojos me siento terriblemente culpable.
No puedo más.
Me asomo nuevamente y veo a otro bombero pasar -Y para colmo, esta guapo...-
"Psst. PSSST"
El extrañado hombre voltea y ve mi cabeza que se asoma detrás de la puerta. Le hago señas para que se acerque y cuando esta frente a mi, se agacha esperando que le cuente mi secreto.
"Yo fui" susurro tan bajo como puedo. El uniformado me mira sin entender palabra. Tomo aire y, queriendo desaparecer de la tierra, procedo a explicarme en un tono un poco más alto, "Fue mi culpa, me quedé dormida pero no pasó nada, no hay fuego ni nada, lo juro! Mi hija ni está en la casa (porque con sólo mirarme cualquiera sabe que tengo una hija), lo juro, se fue con su papá. Yo nunca me habría dormido con la estufa prendida (ahí esta, la terrible confesión!) pero según yo, la había apagado; yo creo que se descompuso. En serio, NUNCA me había pasado."
Las palabras brotan como fuente de mi boca, ni siquiera tomo aire entre frase y frase mientras más pronto termine, mejor. El chico me mira con los ojos cada vez más grandes y no con sorpresa, sino con desconcierto. Si lo hubiera dicho en voz alta no habría sido más claro, sus ojos me decían: Estas loca!
"Ud. fue? Esta bien, no hay problema; no hubo fuego verdad?" Me dice aún sin estar seguro de si entendió bien. Con la cabeza asiento, lo único que quiero es cerrar la puerta de una vez. La idea de esconderme debajo de la cama suena mejor que nunca.
"No se preocupe. Hasta luego" Claramente el muchacho tenía tanta prisa por dejarme ahí, como yo por cerrar la puerta.
Momentos después hay silencio nuevamente y los Bomberos vuelven a sus camiones; si, CAMIONES (2!). Desde la ventana de la recámara de la niña me asomo con discreción y veo a los bomberos señalando mi casa.
Ay Dios mío, nada más esto me faltaba.
Nunca más volví a quejarme por las falsas alarmas, en todo caso sentía cierta tranquilidad al no ser la única bruta, también un poco de pena por el pobre cristiano que tendrá que confesar su despistez.
lunes, 1 de noviembre de 2010
Tradiciones
En estos días nos encontramos bombardeados por los medios que nos inundan de cintas de historias paranormales; en más de una ocasión he oído a gente quejarse cuando estas fechas se acercan y es que no todos disfrutan de pasar algunas horas en compañía de seres de ultratumba, aún cuando sean ficticios. Cada vez más y más vemos cómo una tradición muy bella y muy nuestra se encuentra en riesgo de perderse entre las garras de una fiesta extranjera. Todos contribuimos a esto, incluyéndome, y si bien Halloween es una fiesta divertida que ofrece de todo para grandes y chicos, debemos de recordar que tiene raíces completamente diferentes al Día de Muertos. Cada celebración brilla por derecho propio pero es importante que conozcamos nuestras historias para seguirlas transmitiendo a nuestros hijos y preservarlas. Yo, sinceramente, no sabía mucho sobre los orígenes del Día de Muertos hasta que decidí escribir esto; con vergüenza debo admitir que se mucho más de los orígenes del Halloween. A riesgo de asumir que alguien más padece de mi ignorancia crónica, a continuación compartiré con ustedes aquello que he descubierto.Una vez al año conviven en México los vivos con los muertos. Inspirados por la creencia de que la muerte es la transición de una vida a la otra, se celebra durante los últimos días de octubre y los primeros de noviembre el reencuentro con el recuerdo de seres queridos. Resultado de la unión de dos civilizaciones, la costumbre de las culturas mexicanas precolombinas se intercala con las creencias católicas. El resultado es una celebración alegre y colorida en la que la muerte asume una expresión vivaz y amistosa. Los pueblos prehispánicos creían que las almas no morían, que seguían viviendo en un lugar especial llamado Mictlán donde descansaban hasta el día en que podían volver a sus hogares y visitar a su familia. Los antiguos pueblos de México celebraban la regreso de las almas entre los meses de julio y agosto. Como también hicieron con templos y Dioses, los españoles durante la Evangelización cambiaron las festividades al 2 de noviembre, haciéndolas coincidir con el Día de Todos los Santos.
En la actualidad la celebración se realiza de forma diferente a lo largo del país; las dos fechas más importantes y observadas por la mayoría son el primero y dos de noviembre. El primer día dedicado a honrar las almas de los niños, conocido como Día de los Santos Inocentes en algunos estados como Tlaxcala, con altares decorados con flores y velas de color blanco. La segunda fecha se recuerda a las almas de los adultos; sin embargo esto varía de estado en estado, otras costumbres dedican los días como sigue: el 28 de octubre se conmemora a los Muertos en Accidentes, el 30 a los Adultos, el 1ro de noviembre a los Niños y el 2 a Todos los Santos. Recordemos que la costumbre católica dedicaba este día a todos aquellos Santos que no tenían un día particular a lo largo del año; sin relación alguna con la muerte. También pues, el Día de los Muertos o Día de Todos los Santos se denomina de diferente forma en algunos de los estados. Por ejemplo, en Yucatán se conoce como Hanal Pixán o Paso de las Almas sobre la Esencia de los Alimentos; en las alturas de Michoacán como Jimbanqua, y en San Luis Potosí, Hidalgo y el sur de Oaxaca se le conoce como Xantolo. Se trata de una tradición ancestral que, intercalada con el catolicismo resultó en un momento y espacio especiales para celebrar la vida y el legado de los seres queridos, a quienes les hemos ofrecido en un altar la fragancia de las flores, la luz de las velas, el aroma de la comida y la solemnidad de las oraciones.
Parte intrínseca de estas fechas que nos separa de otras naciones es que nuestro pueblo ve en ellas un momento para burlarse de la muerte con calaveras hechas de azúcar, chocolate y amaranto, que se regalan a un amigo con su nombre para que éste pueda "comerse su propia muerte"; también con poemas satíricos dedicados a una persona en particular conocidos como Calaveras, y aún con artesanías especiales que aluden a distintos aspectos de los vivos que representan con esqueletos.
La cosecha de la flor de cempasúchitl, también conocida como la flor de los veinte pétalos o flor de los muertos, marca el inicio de los preparativos y las frutas, verduras, y platillos especiales se preparan y colocan en el altar para que el alma deguste la esencia y aroma de los alimentos. El primero de noviembre se realiza en muchos pueblos de Michoacán el rito de la Velación de los Angelitos, en particular en los cementerios de las islas de Janitzio y La Pancada en el Lago Patzcuaro. Las niñas vestidas con blusas de satín, faldas de colores, delantales primorosamente bordados en punto de cruz con medias blancas y zapatos brillantes, son el centro de esta ceremonia. Los niños ayudan a llevar las flores e interpretan canciones a sus hermanitos fallecidos con pequeños instrumentos musicales. A un costado del cementerio las madres y abuelas observan a los pequeños durante el ritual; es así que los padres transmiten a sus hijos la tradición.
Los altares son la pieza central de toda ofrenda, decorados con diferentes estilos, todos representan un lugar de comunión espiritual. En muchos pueblos la vigilia en el cementerio dura la noche entera, en otros tiene lugar durante el día; muchos combinan las oraciones con el sonido de la trompeta en un conjunto de mariachis y algunas celebraciones incluyen bailes rituales.
El Día de los Muertos es un momento de reflexión sobre lo que la vida significa y la misión que en ella hay que cumplir. Para unos, la muerte es un sentimiento doloroso por la separación física del ser amado; para otros es trascendencia, transformación y resurrección. Durante el Día de los Muertos aflora todo sentimiento y creencia que da vida a la memoria de nuestros seres amados.
Este año después de que pidas tu "calaverita", mientras comes un pedazo de Pan de Muerto o al pasar frente a una Ofrenda de Muertos en algún lugar público, reflexiona sobre lo que para ti significa esta fecha y como te gustaría preservarla. Disfruta de tu fiesta de Halloween y gánate algo por tener el disfraz más original, pero después compra algunas flores de cempasúchitl y regala una calaverita de dulce a tu mejor amigo... o enemigo! Tú decide.
Feliz Día de Muertos.
jueves, 28 de octubre de 2010
Cosas Importantes
Halloween está aquí! Esto me hace tremendamente feliz; siempre ha sido uno de mis épocas favoritas del año, Octubre y Diciembre son los mejores meses para mi. Siendo pequeñas, mi hermana y yo a veces en compañía de nuestro primo más cercano, nos disfrazábamos con total emoción y salíamos a pedir dulces de puerta en puerta por nuestro edificio y otros cercanos. Tengo padrísimos recuerdos acerca de las travesuras que planeábamos para aquellos que no nos abrían la puerta; pero más allá de dulces, la noche siempre cautivó mi imaginación y ya desde muy chiquilla imaginaba monstruos observándome desde las sombras que la obscuridad proveía.
Conectados irremediablemente cada calavera de dulce, calabaza tallada, ofrenda de muertos y cada niño disfrazado, me transporta a mi infancia. Asomarme por la puerta hacia el pasado evoca tiernas memorias de cuando no había nada más poderoso que mi pequeña mano dentro de la de mi madre y no necesitaba nada más que su abrazo y caricias para que las lágrimas se fueran. Recuerdas ese tiempo cuando no había terror que se atreviera a asolarte en la cama de tus padres? No había nada que mi papá no supiera o no pudiera conquistar, ni lugar más seguro y cálido que junto a mi mamá, mirándola planchar frente a la tele.
Hoy me toca ser la protectora de dos tiernas manitas que aún caben en la mía y soy consciente del poder que tiene la voz de un padre cuando te acoge entre sus brazos y te asegura que todo va a estar bien. En este mundo cada día más hostil y desinteresado, todo lo que yo pediría para esos dos pares de ojitos que me miran buscando las respuestas a cada paradigma de la vida, es la capacidad y sabiduría para brindarles magia y felicidad en estos primeros años de su camino.
Hay algo terriblemente conflictivo en ver crecer a tus hijos; es una lucha de sentimientos que te dividen entre gran felicidad al verlos conquistar obstáculos y crecer para ser capaces de vestirse solos o prender la luz sin ayuda, pero que también te llenan de tristeza al saber que pronto esa vocecita de vocabulario simple dejará de ser sólo tuya para crecer y madurar; para adentrarse en un mundo propio e independiente del tuyo. Si bien es la ley de la vida, en el presente me encuentro sumándome con esperanza cuando un padre le pide a su hijo contra toda posibilidad: "No crezcas tan rápido".
Porque hoy confirmo que no es lo más importante tener el disfraz más creativo de la colonia sino tomarnos de la mano mientras caminamos hacia la siguiente puerta; porque preguntar "Cuál fue tu parte favorita del día?" puede hacer la diferencia; hoy te invito a que compres dulces y abras la puerta. Sonríele a un niño y forma parte de su memoria; si todos nos preocupamos por dejar algo positivo en una vida, aún después de habernos ido podremos tener la paz de pensar que alguien le tenderá la mano a tu ser querido.
Que recuerdos te traen a tí estas fechas? Cuéntame de aquellos días cuando un disfraz de bruja o diablo no te hacía ridículo sino parte de un grupo; cuando el pináculo de tu semana era comparar quien tenía la bolsa más grande de dulces entre tus amigos. Quien dejó la marca más bonita en tu mente y porqué?
Disfruta de estas fechas y alimenta con dulces al niño dentro de ti.
Conectados irremediablemente cada calavera de dulce, calabaza tallada, ofrenda de muertos y cada niño disfrazado, me transporta a mi infancia. Asomarme por la puerta hacia el pasado evoca tiernas memorias de cuando no había nada más poderoso que mi pequeña mano dentro de la de mi madre y no necesitaba nada más que su abrazo y caricias para que las lágrimas se fueran. Recuerdas ese tiempo cuando no había terror que se atreviera a asolarte en la cama de tus padres? No había nada que mi papá no supiera o no pudiera conquistar, ni lugar más seguro y cálido que junto a mi mamá, mirándola planchar frente a la tele.
Hoy me toca ser la protectora de dos tiernas manitas que aún caben en la mía y soy consciente del poder que tiene la voz de un padre cuando te acoge entre sus brazos y te asegura que todo va a estar bien. En este mundo cada día más hostil y desinteresado, todo lo que yo pediría para esos dos pares de ojitos que me miran buscando las respuestas a cada paradigma de la vida, es la capacidad y sabiduría para brindarles magia y felicidad en estos primeros años de su camino.
Hay algo terriblemente conflictivo en ver crecer a tus hijos; es una lucha de sentimientos que te dividen entre gran felicidad al verlos conquistar obstáculos y crecer para ser capaces de vestirse solos o prender la luz sin ayuda, pero que también te llenan de tristeza al saber que pronto esa vocecita de vocabulario simple dejará de ser sólo tuya para crecer y madurar; para adentrarse en un mundo propio e independiente del tuyo. Si bien es la ley de la vida, en el presente me encuentro sumándome con esperanza cuando un padre le pide a su hijo contra toda posibilidad: "No crezcas tan rápido".
Porque hoy confirmo que no es lo más importante tener el disfraz más creativo de la colonia sino tomarnos de la mano mientras caminamos hacia la siguiente puerta; porque preguntar "Cuál fue tu parte favorita del día?" puede hacer la diferencia; hoy te invito a que compres dulces y abras la puerta. Sonríele a un niño y forma parte de su memoria; si todos nos preocupamos por dejar algo positivo en una vida, aún después de habernos ido podremos tener la paz de pensar que alguien le tenderá la mano a tu ser querido.
Que recuerdos te traen a tí estas fechas? Cuéntame de aquellos días cuando un disfraz de bruja o diablo no te hacía ridículo sino parte de un grupo; cuando el pináculo de tu semana era comparar quien tenía la bolsa más grande de dulces entre tus amigos. Quien dejó la marca más bonita en tu mente y porqué?
Disfruta de estas fechas y alimenta con dulces al niño dentro de ti.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



